
Hoy es el décimo cuarto día de mi retorno a China, un momento muy esperado ya que, si bien aún no puedo tener la libertad de salir a retomar mis actividades diarias, es definitivamente la recta final a una carrera que no es de velocidad sino de resistencia.
En esta ocasión, describiré en líneas generales el manejo de las autoridades chinas, acertado desde mi perspectiva, sobre la cuarentena que deben realizar todas las personas (nacionales y extranjeros) que arriban al país.
Como antecedente, es preciso anotar que China ha dispuesto una serie de medidas y protocolos de conectividad aérea e ingreso de ciudadanos de cualquier origen, con la finalidad de controlar y mitigar los riesgos de potenciales rebrotes de la enfermedad y sobredemanda de su sistema de salud.
Para este efecto, el 29 de marzo de 2020 China dispuso una política aérea denominada “5-1”, misma que consiste en la autorización de un vuelo internacional por cada semana y cubriendo una sola ruta, para las aerolíneas que sean “aprobadas” por la autoridad de aviación civil del país asiático. Política que prevé estar vigente hasta el mes de octubre 2020, pero que a su vez se va regulando y flexibilizando de acuerdo con la evolución y control de la pandemia a nivel nacional y mundial.
Hay que tomar en consideración los millones de personas de origen chino que se encuentran en el exterior y que desean regresar a su país por diferentes motivos; así como también que, en un momento dado de la pandemia, China no presentaba nuevos casos de COVID-19 localmente y todos los nuevos casos registrados eran “importados” de las personas que llegaban de viaje desde otros países. A esto se suman todos los extranjeros que salieron de China, pero que por motivos de estudios o trabajo necesitan regresar; quienes hasta el momento siguen sin poder hacerlo debido a que el gigante asiático aún no apertura totalmente sus fronteras.
Bajo este contexto, el aún limitado ingreso de personas provenientes del extranjero a China, es entendible y recomendable con la finalidad de mantener estrictos controles y procedimientos para evitar el incremento de casos de COVID-19 en su población.
Ahora bien, permítanme contar mi experiencia como uno de los pocos extranjeros que ha podido retornar a China a partir del cierre de fronteras y establecimiento de las políticas arriba descritas.
El primer paso antes de poder recibir el pase a bordo de la aerolínea en la que se viajará es el de presentar un certificado con resultado “negativo para COVID-19” de una prueba PCR (ácido nucleico) realizada con no más de 96 horas de antelación al viaje y un formulario con la declaración de salud en línea (obtenido a través de la página web oficial de la aduana china) que se lo presenta a través de un Código QR (cuya validez es de 24 horas) en el teléfono celular al momento de hacer el “check-in”.


Habiendo llegado a China luego de alrededor de 30 horas de vuelo sin tomar en cuenta las horas de espera y tránsito en diferentes aeropuertos internacionales, al salir del avión es preciso seguir la señalética preparada en el aeropuerto, pasando por un área aislada para evitar contacto con otras personas. He notado que era el único vuelo que llegaba en ese momento, hecho que está planificado de esa manera para que el personal aeroportuario de aduana y migración se enfoque en el manejo de los pasajeros de un vuelo a la vez.
Todos los pasajeros deben pasar ordenadamente por el área destinada a tomar una prueba PCR (ácido nucleico) a cargo de las autoridades chinas, cuyo resultado se conocerá al día siguiente al arribo; durante el proceso de toma de la muestra, se escanea el Código QR con la declaración de salud como parte del registro en el sistema de migración y se procede a asignar un Código de Barras que se lo coloca en el pasaporte del pasajero.
Después de ello, se sigue a una primera área de control migratoria, donde se revisa la temperatura de los pasajeros y se escanean nuevamente tanto el Código QR como el Código de Barras para registro de las autoridades chinas.
A partir de ello, se accede al área de migración donde un funcionario revisa el pasaporte y se pregunta a cada pasajero la fecha en la cual salió de China, así como también los países que visitó durante el período de tiempo que estuvo fuera del país; información que se la corrobora con los sellos de entrada y salida registrados en el pasaporte y el sistema de migración que manejan. Este proceso toma, dependiendo el caso, alrededor de 10 minutos por cada pasajero.
Finalmente pude pasar a retirar mis maletas del área correspondiente, mismas que deben pasar por el escáner de aduana; al salir de dicha área hay un escritorio en el cual fue necesario presentar mi pasaporte, para que me sea asignado un hotel previamente adecuado por las autoridades locales al mismo que seré trasladado junto a otros pasajeros. Se me entrega un ticket y se me indica el camino a seguir, bien delimitado a través de un pasillo (evitando el contacto con otras personas), que me dirige hacia un Bus con destino a otro terminal del aeropuerto.
El ser trasladado a otro terminal fue algo confuso, sin embargo, entendí que dicho terminal hace las veces de centro logístico para que pasajeros de diversos vuelos vayan siendo transferidos ordenadamente a los distintos hoteles designados por las autoridades chinas para el efecto; aquí cada persona presenta su pasaporte y espera a que el grupo de pasajeros con destino a un mismo hotel se complete (proceso que puede tomar un largo tiempo) y así poder ser conducidos.
Previo al traslado hacia el hotel, es preciso llenar otro formulario en línea (a través del teléfono celular) con información personal, declaración de salud y contactos previos con personas que hayan presentado COVID-19, si fuera el caso. Así también, durante el trayecto hacia el hotel designado se solicita llenar un nuevo formulario similar al anterior, pero añadiendo información adicional de los vuelos tomados durante todo el trayecto y el número de asiento del vuelo con destino a China.
Finalmente he llegado al hotel, han pasado alrededor de 6 horas desde mi arribo hasta este momento, el registro en el hotel es bastante rápido ya que saben de antemano que me hospedaré allí y únicamente deben escanear mi pasaporte y recibir el pago de hospedaje por los 14 días de cuarentena. Bueno, es importante aclarar que en mi caso solamente hice el pago de 4 días ya que era previsto ser trasladado a realizar una cuarentena domiciliaria si la prueba de ácido nucleico hecha en el aeropuerto tiene resultado negativo y no presentase otros síntomas durante dicho período; esto exclusivamente por el hecho de ser funcionario diplomático acreditado en China, ya que de otra manera no sería posible.
Durante mi estadía en el hotel todos los días, por la mañana y por la tarde, una persona es designada a registrar mi temperatura, así como la de las demás personas hospedadas; además de eso durante el tercer día de cuarentena se me ha tomado una nueva muestra mediante prueba PCR (ácido nucleico), si el resultado es negativo podré ser trasladado a mi domicilio de acuerdo con lo planificado.
Y así fue, el cuarto día de cuarentena en horas de la tarde, obtuve la autorización de ser trasladado hacia mi domicilio siguiendo estrictos protocolos de seguridad, en el vehículo y con el conductor que fue contratado por mi parte para dicho efecto; información que fue previamente entregada y aprobada por las autoridades chinas. El conductor tuvo que presentarse con toda la indumentaria de bioseguridad, conducirme hasta mi residencia y regresar el mismo día al hotel para informar que terminó el recorrido exitosamente, así como proceder con la desinfección del vehículo.


El edificio donde se ubica mi residencia por su parte coordinó mi llegada para que durante el trayecto no tenga contacto con ninguna persona o vecino, y procedieron a desinfectar el ascensor y los pasillos por donde transité. Así también, sellaron la puerta de mi departamento y tomaron fotografías, indicándome muy amablemente que no podía salir bajo ningún concepto, cualquier compra de alimentos debería hacerlo en línea y serían los guardias del edificio quienes me lo llevarán hasta mi puerta para que yo los pueda recibir.
Se me entregaron mascarillas y un termómetro, ya que diariamente tendré que reportar mi temperatura por la mañana y por la tarde; en caso de presentar algún síntoma debo llamar al personal encargado para que un médico venga a mi domicilio y de ser necesario ser trasladado a un hospital.
Ya durante el último día de cuarentena, he recibido la visita del personal de salud y migración en mi domicilio para tomar la última muestra mediante prueba PCR (ácido nucleico) requerida para dar la autorización de salida y fin de la cuarentena. Será hasta el décimo quinto día en el cual, si el resultado es negativo y luego de una valoración médica, podré finalmente retornar a mis actividades regulares, siguiendo los protocolos de bioseguridad que están siendo implementados en la ciudad de Guangzhou.
En líneas generales destaco la muy buena planificación de las autoridades chinas para manejar a todas las personas provenientes del exterior y mitigar los riesgos de expansión de la pandemia; así como también destaco la obediencia y respeto que muestra la población para seguir las reglas y procedimientos establecidos por sus autoridades. Como yo, cada día llegan miles de personas desde diversos países a diferentes ciudades de China, por lo cual manejar una logística de esta naturaleza sin el apoyo de todos, autoridades y ciudadanía, no es posible.
Era sin duda una experiencia que deseaba compartir con ustedes.
¡Siempre es posible aprender de las buenas prácticas y experiencias de terceros, adaptándolas a nuestra realidad!
