
A finales de 1978, China presentó un paquete de nuevos planes con el objetivo de impulsar su desarrollo, el más importante de ellos fue el enfoque del cambio de la visión de lucha de clases al desarrollo económico, que desde entonces se ha convertido en la tarea central de las organizaciones y gobiernos del Partido Comunista de China (PCCh) en todos los niveles.
En los años siguientes al 1978, la frase «El desarrollo es de vital importancia» apareció en carteles en todo el país; convirtiéndose en consenso nacional que el crecimiento económico, ofrecía la solución a los problemas que enfrentaba China.
De ésta manera, y al ver que la manufactura era un fuerte propulsor del crecimiento económico, los gobiernos central y locales de China le pusieron gran énfasis; con la limitante de que en los años setenta, ochenta y principios de los noventa, el país carecía de dinero para desarrollar este sector intensivo en capital, mismo que requiere la compra de equipos y terrenos, construcción de fábricas y contratación de trabajadores, el gobierno puso énfasis en generar políticas para la atracción de inversión extranjera directa.
Previendo los múltiples beneficios que la inversión extranjera traería al país, incluida la contribución fiscal, la creación de empleo y el aumento de los ingresos locales, los gobiernos locales ofrecieron políticas más favorables como disminución o exención de impuestos, precios de la tierra con descuento o incluso entrega de tierras gratuitas.
A la par, los gobiernos regionales también se esforzaron por solicitar a los bancos nacionales que faciliten préstamos a empresas locales; mientras que también establecieron sus propias plataformas de financiamiento para recaudar fondos y apoyar la fabricación y la infraestructura locales, a fin de estimular el crecimiento económico.
Estos esfuerzos dieron sus frutos, la economía creció rápidamente en todo el país y solamente pocas regiones presentaron una tasa de crecimiento por debajo del 10% de su PIB; se generó así nueva infraestructura a lo largo del país y la manufactura aumentó tanto en áreas rurales como urbanas.
Pero junto con el desarrollo, también se presentaron ciertos efectos negativos, por ejemplo la oferta de tierras a bajo precio y gratuitas a inversionistas extranjeros provocó un aumento en el desarrollo de la tierra para proyectos industriales pero trajo consigo una fuerte caída en el desarrollo de las áreas agrícolas, existieron casos de corrupción, entre otros; ante ésta situación, China generó planes enfocados en corregir su descuido para no cometerlos en planes y acciones de desarrollo en otros sectores que se planificaban a futuro.
Un factor clave detrás del ritmo vertiginoso del desarrollo chino en los últimos 40 años es la estabilidad política y social. Tanto sus propios ciudadanos como los habitantes de otros países reconocen que China es un lugar seguro y estable; con la particularidad de que además cuenta con la mayor población del planeta, y un componente de decenas de grupos étnicos.
Para ello, es fundamental el liderazgo unificado y centralizado del Partido Comunista (PCCh); siendo el único partido gobernante en China, mantiene bajo su liderazgo que otros partidos políticos participen en los asuntos estatales. Esta estructura sustenta la estabilidad política de China; mientras tanto, a través de sus organizaciones que se encuentran en todas partes de la nación y siguen las mismas líneas y reglas, el Partido Comunista (PCCh) puede ejecutar una gestión eficaz que a pesar de experiencias negativas como en la época de la «revolución cultural», ha sabido mantenerse y tener la capacidad de corregir.
Otro factor importante ha sido la prioridad generada por el gobierno a la estabilidad social, bajo el eslogan de «Poner a la estabilidad por encima de todo», el pueblo chino en su gran mayoría se ha convencido que no se puede conseguir ningún objetivo sin una sociedad estable.
Con el fin de garantizar la estabilidad social, China ha mejorado el trabajo organizativo, extendiendo las organizaciones de gobernanza social hasta los barrios de las zonas urbanas y rurales. Su cultura tradicional, también contribuye a la estabilidad social, la sociedad china por naturaleza valora la armonía y la amistad, no busca la confrontación y el extremismo.
Sobre esta base, China se ha caracterizado por diseñar y ejecutar planes factibles sobre la base de extensos estudios de campo. Existen planes tanto para el trabajo del Partido Comunista (PCCh), para el trabajo del gobierno, así como también para el trabajo en todos los ámbitos específicos de la sociedad; de esta manera, se han diseñado estrategias a largo plazo hasta por 30 años, esquemas a mediano plazo por 5 años, así como planes de acción anuales y trimestrales.
Todos los planes están conectados entre sí y lo que es más importante, se implementan, convirtiendo las ideas del papel en realidad a través de esfuerzos concretos. Desde 1949, China ha elaborado 13 planes quinquenales, cada uno de ellos identifica los principales problemas que enfrenta la nación durante ese período de tiempo específico, establece metas para los próximos 5 años y traza políticas y medidas centrales para su cumplimiento.
El mérito de estos planes es que mantienen a toda la nación al tanto de las metas claramente definidas para el desarrollo futuro, cómo lograrlas y los obstáculos que existen en el camino; por lo tanto, todo el pueblo chino une sus fuerzas para lograr estos objetivos.
El pueblo chino ha superado innumerables obstáculos a través de su historia, todos ellos a base de esfuerzo, dedicación y siguiendo las directrices planteadas por sus gobernantes; los cuales a su vez, han tenido la capacidad de aprender de las experiencias y captar las buenas prácticas del exterior para implementarlas en base a su propia realidad.
No estaría mal que los países y gobernantes de países de Latinoamérica también tengan la mentalidad abierta para aprender y tomar las buenas prácticas del gobierno chino, adaptándolas a la realidad de sus respectivos países; pero también es fundamental que los ciudadanos aprendamos a respetar, apoyar y acatar lo que nuestros gobiernos planteen en búsqueda del bienestar común.
«Sin un ambiente estable no se puede lograr nada, y lo que se ha logrado será perdido» – Deng Xiaoping 邓小平 (1904 – 1997)
